EL BOSQUE QUE DEVOLVIÓ LA QUEBRADA

La historia de una comunidad que volvió a tener agua recuperando el bosque que años atrás había sido talado.

Cuenta Eudaly, que los problemas empezaron cuando ella era una niña, hace más de 26 años. Ella, su familia y 24 vecinos más de la veredas Bellavista y los Sainos del Municipio del Dovio en Colombia, empezaron a notar que escaseaba el agua. Si uno de ellos recolectaba el agua de la quebrada, el de más abajo se quedaba sin nada para tomar; tuvieron que empezar a caminar largas distancias con una turbina para obtener el recurso y las dificultades que empezaron a padecer hicieron que las personas se pelearan.

Se trataba de una situación complicada, pues aunque lo más fácil era vender las fincas e irse de la zona, nadie quería pagar a buen precio tierras donde no había agua.

Por eso decidieron tomar el único camino que les quedaba: trabajar en equipo para descubrir las causas del problema y tratar de encontrar soluciones entre todos. Hicieron mapas, volvieron atrás en la historia y se dieron cuenta de que poco a poco se habían ido talado los árboles que estaban sembrados en el área de la cuenca; primero para la venta de madera, luego para cultivos de pancoger y después para
cultivos comerciales. Además se había estado sembrando cultivos muy cerca de las orillas de la quebrada.

Esta unión de la comunidad en torno a la búsqueda de respuestas, les permitió apropiarse de su historia y su territorio. Según Eudaly quien hoy es maestra de la escuela José María Falla ubicada en el mismo municipio, ella hace parte de la cuarta generación de personas que trabajan unidas en la zona para recuperar el bosque y cuidar el agua.

En este proceso, y con la ayuda del Centro de Investigación para sistemas sostenibles de producción Agropecuaria CIPAV, formaron la Corporación Ambiental Pecuaria y Agrícola de Bellavista – CAMPAB. Cada familia dejó voluntariamente un pedazo de su finca para la conservación y empezaron a hacer diferentes actividades y talleres “Campesino – Campesino” en los que capacitaban a otras familias que también dependían del cuidado de ese territorio para tener agua. Con las actividades que desarrollaron desde la Corporación, reunieron el dinero necesario para comprar tres hectáreas que sumadas al terreno donado por otro propietario se constituyeron en una reserva para conservar la cuenca.

Hoy en día, son 80 las familias que disfrutan del agua que Eudaly y sus vecinos lograron devolverle al territorio y mejor aún, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca les confirió los permisos de manejo del recurso hídrico, lo que garantiza que ningún ente externo a la comunidad puede administrar lo que tanto les costó recuperar.

Actualmente esta comunidad del Dovio, se asegura de que cada familia que llega al lugar, conozca esta historia y entienda la importancia de cuidar el agua y los árboles que ellos mismos, hace más de 10 años, sembraron.

Por eso Solidaridad, en su rol de Secretaría Técnica de la Plataforma de Comercio Sostenible y la Plataforma Global de Café decidieron unirse a ellos para contribuir a esa transferencia del conocimiento entre vecinos por medio de un Día de campo al estilo CAMPAB, porque además de todo el trabajo ambiental que han hecho, también siembran café.

Adicionalmente planeamos desarrollar más Talleres Campesino-Campesino con ellos e invitar a agricultores vinculados a la PCS y con los que trabajamos en otras zonas del país para que conozcan su experiencia y se contagien de su espíritu de unidad, apropiación del territorio y emprendimiento.

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